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Estamos de vacaciones. Pero vamos a dejar el blog activo, aparecerán nuevas recetas .

Volvemos en septiembre, hasta entonces ¡diviértete!

lunes, 18 de agosto de 2014

CARRUÉCANO {Conservas}





                                                                                                         
            Casi 6 kilos pesaba la criatura, me ha llevado todo la mañana pero ya está metidito en botes la gran mayoría para darme el gustazo de comerlo durante el invierno.






              La receta del carruécano como lo comemos en casa la tenéis aquí, con su tocino, su ajo crudo y su picante, un plato que para nosotros se trata de una verdadera delicia.


Como mi intención era embotarlo no le he puesto ni el picante, ni el ajo ni el tocino, eso se lo añadiré cuando lo vaya a comer, porque durante el tiempo que esté envasado el picante se puede acentúar de más y aun no me atrevo con las conservas de carne, así que va cocinado tan sólo con la cebolla y el pimiento verde, aunque he reservado una cazuelita apaña con todos sus avíos para que sean nuestra cena, incluso quedará para la comida de mañana.



           Y entre el tomate frito, el pisto y el carrúecano me he quedado sin botes para seguir llenando la despensa, cachis!, cuánto hecho de menos una despensa grande, repleta de estanterías, con su viga para colgar los jamones, los chorizos, las ristras de pimientos choriceros, jajajajajaj, tengo la sensación de que sería muy feliz en un cortijo, en mitad de la sierra, con un huerto, unas pocas de gallinas, alguna cabra, (que rica la leche de cabra!), unas ovejas,  unos cochinillos….. soñar!, soñar es gratis, que el cortijo que me he planteado tiene que costar una pasta gansa,…. En fin, si te animas a preparar unos botes de carrúecano, a pesar de no tener cortijo, aquí te dejo como lo he preparado yo.

Ingredientes:

·        4 kilos de pulpa de carruécano (5.600 grs. de carruécano entero)
·        350 ml. de AOVE
·        400 grs. de cebollas
·        300 grs. de pimiento verde (italianos)
·        1 cucharada sopera de sal



Elaboración:

          Troceamos el carruécano y le quitamos las pepitas y la cáscara.


           Picamos la carne en finas lascas, como solemos hacer para picar las patatas para tortilla.

         Pelamos y picamos la cebolla en cuadritos.
        Picamos los pimientos igual que la cebolla

         En un perol calentamos el aceite de oliva virgen extra y freímos la cebolla y el pimiento con un poquito de sal, , hasta que la cebolla esté transparente, sin dorarla. Cuando este listo lo sacamos a un colador, para retirarle el exceso de aceite y empezamos a freír en ese mismo aceite el carruécano.
      
         Vamos a tener que moverlo con mucha frecuencia y con el filo de la paleta lo iremos picando a medida que se va friendo. Tenemos que dejarlo en cachitos pequeños, ya ves en la foto como queda.

         Si la verdura tuviera mucha agua, se nos llenará la sartén de líquido y se cocerá en lugar de freírse, si nos ocurre esto (que va a depender de la calidad de la pieza), intentaremos retirar con una cuchara el exceso de caldo, y subiremos el fuego al máximo para ayudar a que se evapore y nos quede sólo el aceite.


         Cuando esté blando, que se deshaga el la boca, añadimos el pimiento y la cebolla que habíamos hecho con anterioridad, lo mezclamos bien, rectificamos de sal si fuese necesario y retiramos del fuego.


              Esterilizamos los botes, cociéndolos en abundante agua hiriviendo durante 15 minutos. Sacamos los botes del agua, los dejamos escurrir sobre un paño limpio y una vez secos los llenamos con la verdura, dejando un espacio hasta el borde del bote de 1 cm, aprox. Tapamos los botes y los cocemos cubiertos de agua en la olla a presión durante unos 20 minutos, tiempo contado desde que comienza a salir vapor por la válvula.
Cuando pase el tiempo indicado, apagamos el fuego, retiramos la válvula, abrimos la olla y dejamos enfriar los botes dentro, hasta que estén totalmente frios.



               Ya lo que nos queda, es limpiar los botes etiquetarlos y dejarlos descansar en la despensa hasta que estemos dispuestos a darnos un festín.